miércoles, julio 16, 2008

Ana Martin Gimnasta




Otras de mis grandes pasiones que quiero compartir con ustedes.
Mi expresión corporal y mis manifestaciones artística han estado unidas en un punto común.La música.
Desde muy pequeña, comencé estudiando Ballet y Baile Español .al mismo tiempo que estudiaba piano en el Conservatorio Pro- arte musical.
Participé en todos los programas infantiles de la tv cubana de aquella época.
"Caritas",Amigo y sus amiguitos", Variedades Infantiles" y en el Parque Almendares .con María Antonia Fa riñas .
Mas tarde me incliné por la Gimnasia Artística y obtuve muy buenos resultados, compitiendo en todos los juegos escolares y juveniles,hasta llegar a integrar la Pre-Selección Nacional .
Acaparé un total de 17 medallas y muchísimos diplomas que guardo con orgullo y cariño, pero la vida me obligó a decidirme por una de las dos cosas, pues me chocaban los horarios y opté por la gimnasia ,que requería de juventud y sabía que músico podía ser toda la vida. .En ese momento solo contaba con 14 años de edad y un año mas tarde tuve que afrontar con mucho dolor la pérdida de mi madre , por lo que en ese transe , ni gimnasia, ni música, . Solo seguí estudiando mi Pre- universitario que terminé con muy buenas calificaciones gracias al amor y apoyo de mi familia y en especial mi padre y hermano .Mas tarde retomé nuevamente la música.

viernes, julio 11, 2008

Lo que nunca se olvida.

Recuerdo que los pies no me llegaban al piso.Solo Contaba con 5 años de edad y ya estaba en Un gran escenario, rodeada de flores , fotos y Aplausos . Mis padres felices y emocionados . Me Contaron que fué en el Liceo del Vedado y toqué Una Sonatina de Beethoven .¡Mi primer Concierto!
¡Que emocionante!
Como niña, tan pequeñita .Todo lo veía grande, el Escenario, el piano inmenso y solo era Un piano 3/4 de cola. Pero desde esa época hasta La Fecha ,cada ves que me siento en un piano a tocar Ante un público,siento una paz y una Ecuanimidad enormes.Es como si un ángel me Mantuviera suspendida en el aire,siento que me transporto a otra dimensión y soy el ser mas Felíz de este mundo.

sábado, junio 28, 2008

El Conjunto Nacional de Espectáculos de Cuba, Carlos Ruíz de la Tejera y Ana Martin.


UN día de 1987, no recuerdo cual, me llamaron a trabajar con el Conjunto Nacional de Espectáculos de Cuba, dirigido por Alejandro García Virulo ¡Que emoción! , pero también que responsabilidad. Les confieso que fue un gran reto. Pues no, solo como pianista iba yo a integrar el tan famoso Conjunto Nacional de Espectáculos de Cuba. Si no que también como actriz, cantante y hasta bailarina. Nunca olvidaré aquel guaguancó que tuve que bailar y dicho sea de paso siempre me quedaba atravesado, pero mientras yo me angustiaba intentando darle sabor a aquel guaguancó, el público se reía a mares porque pensaban que era parte del chiste. ¿Que cosas tiene la vida ¿Verdad? Esta es una, entre muchas anécdotas, todas muy graciosas que les puedo contar, pues no se imaginan ustedes cuantas novatadas tuve que pagar.
Integrábamos el elenco 6 actores y 4 músicos, pero los músicos, lo mismo actuábamos que los actores cantaban y tocaban instrumentos.
Alejandro García Virulo., Carlos Ruíz de la Tejera, Jorge Guerra, Carmen Ruíz, Zulema Cruz, Jesús del Valle (Tatica), Leoginaldo Pimentel, y otros integrantes que estuvieron de paso, como el caso de Edesio Alejandro , Cotán y un percusionista menor que no recuerdo su nombre, además de esta servidora, Ana Martin que, ¡ de paso! , ¡Nada! Estuve hasta el final del conjunto. Pues se desintegró y lo sentimos mucho todos los que compartimos esta etapa maravillosa.
Le dimos la vuelta a Cuba entera con “El Génesis según Virulo” (Échale Salsita) y mas tarde hicimos Dos giras internacionales cosechando éxitos en España y México.
Para mí todas aquellas experiencias eran totalmente nuevas. Los ensayos agotadores, mañana, tarde y noche. Realmente era muy difícil, pero lo disfrutaba al máximo .Recuerdo que al principio en los cambios de vestuario de escena a escena, me daba tremendas trabadas, se me enredaban los trajes, los zapatos, los chales y los sombreros y a veces hasta salía a escena con las plumas del sombrero al revés y refunfuñando con todos aquellos trapos encima de mí y para colmo de males, los papeles de música, los timbres del teclado que no conocía todavía y me confundía. Recuerdo que un día en vez de ponchar el timbre que hacia el efecto de los truenos y tormenta para así anunciar el Diluvio Universal, ponché el de una moto, eso fue el mejor chiste de la noche. Yo pensé que de esa Virulo me botaba del conjunto, pero mientras más eran mis trabazones, mas se reía el público, increíble y así me fui convirtiendo en una original actriz humorística.
A propósito. Nunca se me había ocurrido comentarles, los años que hace que Carlos y yo nos conocemos.
UN día Carlos Ruíz de la Tejera se me acercó en uno de los ensayos y me dijo…. Maestra ¿le gustaría a usted acompañarme en el Vals del Minuto de Federico Chopin? Y yo le contesté así, sin más, ni mas… Bueno, esta bien, como usted desee maestro, yo encantada de acompañarlo y así fue que comenzamos a trabajar, inseparables, hasta la fecha.

viernes, junio 20, 2008

Hotel Nacional de Cuba

Acabo de encontrar en mi PC este artículo que hizo el SR.Homero Gómez Valdés, escritor mexicano que se hospedó en el Hotel Nacional de Cuba, donde trabajo desde hace ya 12 años. Tuvo la delicadeza de enviármelo y quiero compartirlo con ustedes. ¡Que gran satisfacción siento cuando compruebo lo feliz que se marchan de este bello salón las personas al escuchar mi música. Gracias SR.Homero por tan linda opinión. Anita

Una noche tropical
por Homero Gómez Valdés
Este día, estoy escuchando el piano de Ana Martín. La melodiosa alegría de su interpretación me hizo evocar esas noches de La Habana en que la conocí. Por pura suerte fuimos de los desviados del hotel al que estábamos destinados debido a una falla en el aire acondicionado y ¡Zaz! Que nos mandan al Nacional, que representa al hotel insignia de La Habana. En este edificio en que la presencia de grandes personajes tanto de la política mundial como de la farándula son evocados con orgullo, se encuentra un restaurante símbolo de lujo y magnificencia.La noche era apacible, la compañía espléndida, el entorno deslumbrante con las arañas y candiles, la cena opípara y el vinillo perfumado y excelente. En medio del degustar de los momentos y los manjares que eran atendidos con perfecta organización por el maitre y los meseros, empezó la música: Desde la primera pieza captó mi atención la melodía y no pude más que irme hasta detrás de la partitura para ver que esa interpretación no sólo tenía la mejor técnica sino que el alma que reflejaba la sublimaban en el arte.Las oportunidades de apreciar interpretaciones le permiten a uno tener un poco de gusto y así poder hacer una clasificación de los interpretes: Los hay con una perfección en la técnica pero que tocan una música sin alma, los hay entusiastas que hacen ruido y lo comercian en bodas y fiestas en los que no permiten con su estridencia lo más importante que es el convivio de los asistentes y que lo hacen a uno retirarse temprano para no perder el tímpano restante, los hay aquellos que sin tener la técnica sobresalen sobre los otros por la pasión y estilo con que manejan lo que tocan y por supuesto, hay esas raras perlas que cuando tocan poseen el dominio de la técnica y además ponen el alma y la pasión en la interpretación que hacen sentir la vida por medio de la música. En estas últimas se puede considerar a Ana Martín. Ana, al ver que hacía vibrar lo más intimo de mi ser con su piano, o tal vez solamente dentro de su papel de anfitriona, se acercó a platicar a nuestra mesa brindándome la preferencia de su atención. En la charla nos habló de su esposo también pianista y del grupo que la acompañaba y así nos fuimos adentrando en una intimidad de orgullos de la que nos hacía partícipes, nos habló de su padre quien es cronista deportivo y al que no fue posible entrevistar debido a que andaba con la "liga" de béisbol allá por el sur de La Isla.Cuando se dio cuenta de que se hablaba de los nombres de las piezas y sus autores que había interpretado tanto en lo clásico como en esas canciones de antaño que por su riqueza perduran siempre, le salió una lucecita en su mirada y volviendo al piano nos hizo permanecer mucho rato con el alma suspendida en el paraíso."Noche tropical, cálida y sensual..."Noches inolvidables en La Habana, El Nacional y Ana Martín.

domingo, junio 15, 2008

En el Día de los Padres

Hoy que es un día tan especial y tierno
Quiero felicitarlos a todos desde mi corazón.
Aunque mi corazón un dia como hoy está sintiendo mucho dolor por no tener a mi padre presente .
Pero su amor y sus recuerdos estarán por siempre vivos en mi .UN abrazo muy grande y que la pasen muy lindo.Que Dios los bendiga
Anita.

Estas flores también son para ustedes.

martes, junio 03, 2008

Lo sublime y lo agradable se unen en esta artista, cubana de pura cepa, cuya música se escucha en los lugares más selectos de la ciudad





Los amantes de la buena pianística saben que en Ana Martin siempre encontrarán derroche de talento y buen gusto para complacerlos. Su arte ha trascendico más allá de las fronteras de nuestra hermosa isla.

Las mágicas manos de Ana Martin en jubileo con la Prensa Cubana

En lícito conciliábulo se confabularon el arte, el tributo y la buena interpretación, como regalo supremo de las musas para colmar la sala del teatro Auditórium Amadeo Roldán con un “Concierto de amor”.

Como un “concierto de lujo” lo calificó con justa precisión Tubal Páez Hernández, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba; y mucho más podríamos decir de este concierto homenaje por el Día de la Prensa Cubana, que en sus 30 años de vida artística ofreció la pianista cubana Ana Martin en la noche del 7 de marzo. También dedicado a las mujeres cubanas, a la cita acudieron relevantes figuras de las artes para enriquecer la noche excepcional con sus interpretaciones.

Acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional Nuestro Tiempo, dirigida por el maestro Enrique Pérez Mesa; el baterista Enrique Plá, el percusionista Lino A. Pedroso, el bajista Michel Salazar y el Quinteto Opus 5 bajo la dirección de Irina Vázquez; la pianista inundó la sala con un tropel de sinestesias musicales haciendo brotar del teclado el olor de la campiña cubana, el sonido del agua en cascadas y el canto de las aves.

Disfrutamos del dulce ritmo del zapateo cubano unas veces, o imaginamos otras, al pregonero en medio de una plaza y a la mulata regalando su sonrisa zalamera desde una ventana.

Nos llegó el usual encanto de la flauta sublime y tierna de Iya Mezenova que, en conjunción con el piano de Ana Martin nos transportó hasta un plácido amanecer campestre, a la quietud de un luminoso arroyo o hasta un sosegado encuentro amoroso.

En esa noche pletórica de emociones las mágicas manos de Ana Martin engendraron la cadencia sensual, festiva y penetrante del danzón en todo su esplendor rítmico armónico en un estilo inconfundible.

Hay ocasiones en que los abjetivos alcanzan una dimensión extraordinaria y es eso lo conseguido al referirnos a la irrepetible experiencia cultural de la que fuimos gozosos cómplices todos los periodistas y admiradores que conformamos el cálido auditorio.

Son muchos los momentos en que la consagrada pianista nos sorprendió, como cuando se hizo acompañar por un niño desde otro piano interpretando Mis manitos juegan, o cuando interpretaron en sendos pianos La Paradoja, ella y María de los Ángeles Horta; así como la presencia de las voces cristalinas, delicadas y armoniosas de los jóvenes intérpretes Freddy Vera y Verónica Vázquez.

La conocida Schola Cantorum Coralina de Alina Orraca se sumó al jubileo para con el resto de los músicos y la pianista, ofrecer una especial apoyatura al versátil Carlos Ruiz de la Tejera en un Desiderata insuperable; seguido de un desbordamiento de sensibilidad y maestría cuando se unieron los versos de Dulce María Loynaz en voz del actor José Antonio Rodríguez y la composición musical de Ana Martin.

Con A mi padre querido, composición tributo de la Martin a su padre, el desaparecido maestro de periodistas Eddy Martin, culminó el sueño que hecho realidad nos deleitó en esa noche singular que permanecerá mucho tiempo en nuestra memoria.

El programa, conducido por Rosalía Arnáez, contó con más de veinte obras, compuestas y orquestadas por la prestigiosa pianista, demostrando así facetas poco conocidas de su quehacer musical. Cada pieza está inspirada en lo cotidiano siempre enriquecidas por sus fantasías y emociones.

Ana Martin, habanera por nacimiento, estudió en conservatorios de nuestra capital, es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y ha desarrollado una extensa carrera de tres décadas durante las que ha llevado su arte a varios escenarios internacionales en los que ha cosechado admiración y reconocimiento por su sencillez, la cubanía de sus piezas y la entrega total cuando sus manos generan las criollísimas melodías que el ébano y marfil producen para deleite de quienes tenemos el privilegio de apreciar su arte.

Como bien dice un colega: “Buen gusto, mesura, justo uso del tempo, una feminidad segura y rebosante, en fin los ideales ingredientes para un arte mayúsculo fue lo que Ana Martin prodigó en este concierto memorable”.

Sólo lamentamos que el teatro no promocionara la gala en sus vitrinas con el poster alusivo ni se invitara a participar, como sucede con todas las presentaciones en su escenario, a los abonados del teatro que dejaron de disfrutar de algo verdaderamente especial. (Fotos cortesía de Ramón Martínez Iglesias)